Sociedad argentina de terapia intensiva

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¿Por qué mi ser querido se comporta de una manera tan extraña, o tan distinto de cómo es él/ella habitualmente?

El/la paciente puede despertarse y no tener idea de dónde está, o qué le ha pasado. 

Puede tener dolor, o ansiedad, o angustia, o parecer excitado, moviéndose continuamente, luchando con el respirador, o intentando arrancarse el tubo endotraqueal, o los catéteres, y las sondas, intentar incorporarse o hasta tirarse de la cama.  

A veces una conversación clara y tranquilizadora con el paciente es suficiente para calmar estos síntomas. Pero generalmente resulta necesario administrar medicamentos sedantes o analgésicos, que lo calman, pero que también le provocan sueño, y posiblemente pérdida de la memoria.  

Estos medicamentos también pueden interferir con la capacidad del paciente de pensar claramente. Hasta pueden producir cambios en la percepción. El/ella pueden tener alucinaciones (“ver cosas que no están”). Pueden tener cambios en la personalidad: aparecer enojados, hostiles hacia Ud., incluso hasta agresivos.  

Este comportamiento anormal puede deberse a la medicación, a otros tratamientos, o a la enfermedad que lo llevó a la internación en Terapia Intensiva. Los pacientes ancianos son muy proclives a desarrollar estas complicaciones.  

No se asuste; en la mayoría de los casos, estas reacciones disminuyen o desaparecen cuando el paciente mejora. Hay pacientes que recuerdan toda su estadía en la UTI, pero esto es excepcional. La mayoría tiene una memoria parcial, como “fragmentada” de lo ocurrido. La mitad de los pacientes no recuerda nada.  

Generalmente, los primeros recuerdos son de los días posteriores a la extubación (retiro del tubo endotraqueal, que hemos descripto en la sección anterior). A menudo, los pacientes cuentan experiencias irreales, alucinatorias; o sólo recuerdan a algunos médicos, o enfermeras, o algunos procedimientos en particular.  

Aun no se conocen totalmente las causas de estos problemas, pero es posible que se deba al tipo de enfermedad que llevó al paciente a la UTI, a su gravedad, a los medicamentos que se encuentra recibiendo, y a la perdida de referencias externas, (por ejemplo, en las UTIs el día y la noche no se diferencian).